Llevo en mi sangre el deseo de seguir construyendo el sueño del maestro Abreu

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

 

Andreina Gómez / Prensa FundaMusical Bolívar
Desde los 4 años se inició en la música, probando varios instrumentos para explorar su propio estilo dentro de una familia de alta trayectoria artística. Actualmente es profesor y gerente; y demostró estar a la altura de cualquier reto profesional al dirigir, en su debut, a la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela

Asumir importantes retos, desde muy temprana edad, es una constante en la vida del trompetista y director de orquesta, Andrés David Ascanio Abreu, quien tuvo en sus manos la misión de preparar y dirigir, en su debut, a la selección 2017 de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela. Lleva más de dos décadas cultivando su talento dentro del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, modelo de educación musical que lo ha convertido en un artista integral. Ha brillado en escenarios internacionales como músico, pero también ha ejercido la docencia y se desempeña como gerente del Programa Académico Orquestal.

La herencia de lucha está en sus genes, ya que es descendiente directo del fundador de El Sistema. Asegura ser parte de este programa artístico, pedagógico y social desde antes de su nacimiento: es el primogénito de los maestros fundadores, Ulyses Ascanio y Ana Cecilia Abreu; y por ende, sobrino del maestro José Antonio Abreu. Así que, en honor a sus orígenes, siguió el ejemplo de trabajo constante y sostenido para alcanzar nobles metas en beneficio del colectivo. También ha sido testigo de excepción en el desarrollo del plan de transformación social que el maestro Abreu soñó en 1975. Hoy, que este programa arropa a miles de niños y jóvenes en Venezuela (Más de 828.000) y a cientos en el mundo, él sólo siente la responsabilidad de seguir caminando por la senda que ha marcado toda su familia.

-¿Qué representa provenir de una familia de alta trayectoria musical, y ser sobrino del maestro Abreu?

Primero que nada es un gran orgullo tener al maestro Abreu tan cerca de mi vida. Todos los días doy gracias a Dios por eso. También doy gracias a los padres que tengo por su apoyo. Por otro lado, está el gran compromiso que me convierte el doble doliente de todo esto, como músico y como integrante de la familia fundadora de El Sistema. Llevo en mi sangre el deber de defender esta obra hasta el final y el deseo de seguir construyendo el sueño del maestro Abreu.

¿Cuál es la mayor motivación para la plantilla de directores, que tienen en sus manos el desarrollo de los programas de formación de El Sistema?

Mi mayor motivación es continuar el trabajo que inició el maestro José Antonio Abreu. No puedo tener otra aspiración que seguir la fe de un hombre que ha creído, como nadie, en los niños y jóvenes, en los músicos y con ellos en el país. No puede haber mayor deseo que convertir la ilusión de esos niños y jóvenes en una realidad palpable. Eso me llena de una fuerza indescriptible para siempre dar un paso adelante hasta alcanzar la excelencia. Lo mejor que puedo hacer es seguir cultivando y sembrando esa semilla que plantó el maestro Abreu.

¿Cuál es su visión de la orquesta y cómo fue la experiencia de preparar y dirigir a la ONJV?

Una orquesta es como una sociedad, es una estructura en la que hacen vida muchas personas diferentes, pero que comparten un interés común. En El Sistema la relación va más allá, porque entre ese grupo de personas sucede algo mágico. Cuando uno va a la orquesta no lo hace sólo para tocar el instrumento, sino para ver al compañero y disfrutar tocando juntos. En realidad, la orquesta y el coro se convierten en una familia y así funciona El Sistema. Pude afrontar la preparación de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, porque entendí que todos estamos hechos bajo un mismo código, llevamos un mismo ADN y respondemos a una misma filosofía, que nos permite actuar en armonía. Sentí algo muy especial desde nuestro primer encuentro y en ese momento vi lo frutos de esa semilla que hace 42 años sembró el maestro Abreu en toda Venezuela, que no sólo germinó para hacer músicos, sino para transformar seres humanos que se convierten en hermanos. Yo, al igual que los maestros preparadores, nos sentimos los hermanos mayores de esta generación de músicos.

Integración total

¿Con qué palabra musical se podría definir a El Sistema, y por qué?

Lo definiría con el título Allegro con fuoco, por la alegría que representan los niños y jóvenes al tocar y cantar; y también por esa pasión que tenemos todos los venezolanos, y que ha sido alimentada con el ejemplo de entrega del maestro José Antonio Abreu.

¿Cómo se podría resumir la historia de estos 42 años que tiene El Sistema?

Todo se resume a un trabajo con amor y dedicación, y sobre todo en medio de una gran ilusión que ofrecen los niños y jóvenes, quienes siempre están llenos de sueños y esperanzas. Para mí, eso es lo que ha movido a El Sistema en estos 42 años, y creo que será así hasta el fin de los tiempos, porque los niños están en una constante renovación. El Sistema ha conquistado a miles y vamos a la ruta del millón. Siempre seremos más con nuevas ilusiones y esperanzas.

¿Por qué es importante esa ruta hacia el millón de niños y jóvenes tocando y cantando?

La meta es muy importante porque nos marca el indicador para un salto cuantitativo, que esperamos superar cada vez más, para seguir el camino de la consolidación de El Sistema. El maestro Abreu nos enseñó así, a nunca detenernos y a soñar con que seamos más y más, hasta tocar la fibra de cada uno de los venezolanos sin distingo de ninguna naturaleza.

¿Por qué los músicos formados en El Sistema trabajan con tanta pasión y entrega?

En El Sistema nos enseñan a ceder cuando es necesario hacerlo, y eso es muy importante cuando se es miembro de una orquesta y de un coro. Uno tiene que saber cuando es protagonista y cuando no, e igualmente llegar a acuerdos, dialogar y escucharse. Esos valores logran formar seres humanos integrales y dispuestos a realizar trabajo en equipo, sin importar las diferencias. Todos están unidos por un mismo fin, y es lograr la excelencia. Por esta razón, el maestro Abreu siempre ha dicho que la música es el arte más sublime entre todas las disciplinas artísticas.

¿Cuál es el verdadero impacto social de El Sistema?

El maestro comenzó creando orquestas y coros en cada estado del país y luego las multiplicó en cada municipio y seguidamente, en cada comunidad. Luego soñó con El Sistema en cada rincón del mundo y así ha ido creciendo el modelo, que involucra a la familia y a la comunidad. Cada niño representa a una familia, pero también a su núcleo, a su estado y finalmente a su comunidad. Eso es El Sistema. No creo que exista otro modelo que permita esta integración total, que ofrece El Sistema.

El Sistema ha sido catalogado como el milagro musical, ¿eso a qué obedece?… ¿tiene que ver con su filosofía de atender población de niños y jóvenes de origen humilde?

El verdadero milagro ocurre en El Sistema cuando los niños humildes y los de otras clases sociales se juntan y se borran esas distinciones. El milagro es la unión de todos sin importar de donde vengan y hacerles sentir y entender que todos son igual de importantes y que todos suman a la hora de dar lo mejor. Ese es el modelo ideal de una sociedad para construir un mundo mejor.

“Amo estar dentro de la orquesta”

Andrés David Ascanio Abreu inició su formación como director de orquesta con el Maestro José Antonio Abreu, pero también ha tenido la guía de su padre, Ulyses Ascanio.

¿Cuál de los dos estilos de dirigir cree haber desarrollado?

Cada director hace su estilo y en mi corta carrera en este rol creo tenerlo. Pero he recibido de los dos. Las bases de técnica, conocimiento y capacidad de análisis, me lo dio el maestro Abreu. También tuve la dicha de pertenecer a la orquesta mientras se formaba el maestro Gustavo Dudamel, y también he tocado mientras mi papá dirige. Yo comencé tocando piano, luego tomé el violín y probé con la percusión, hasta que me interesé en la trompeta por influencia de mi tío Frank Di Polo. Seguiré tocando porque amo estar dentro de una orquesta. Y aunque nunca pensé que tomaría la batuta, tengo que agradecerle a mi papá, quien insistió en que aprovechara la formación de manos del propio maestro Abreu.

¿Cómo es la relación de hermanos con Ana Victoria Ascanio Abreu?

Ella tiene un gran talento y una disciplina de estudio única. Ella me ha enseñado a seguir los resultados de sus métodos para alcanzar mis metas. Ella es muy autodidacta como pianista y también como coralista. La nuestra es una relación de ayuda mutua.

¿Cómo son las veladas familiares con tantos músicos juntos?
En mi casa es inevitable que no se hable de música y sobre todo que no se escuche música. Solemos escuchar distintas versiones de distintas obras, observar el trabajo de otros directores, mirar videos de los inicios de El Sistema y del maestro dirigiendo, porque eso siempre nos motiva más. También se hacen unas buenas parrandas donde todos tocan los instrumentos y la pasamos muy bien.

¿Cómo se ve dentro del futuro de El Sistema?

Veo a millones de niños y jóvenes tocando y cantando con su chaqueta tricolor y enalteciendo el nombre de Venezuela. Y yo me veo con ellos llevando adelante esta gran obra de transformación social y de amor por Venezuela.