El Maestro Abreu supo sembrar en nosotros sentimiento de pertenencia

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

Ramón Román, concertino de la Sinfónica Simón Bolívar (SSB), asegura que es tan emocionante celebrar cinco años como 40 dentro de la agrupación pionera de El Sistema. Destaca que el tiempo ha pasado muy rápido porque ha sido muy amena su estancia en la orquesta

“La gente te pregunta ¿Cuánto tiempo tienes en la SSB? Y uno dice 40 años y todo el mundo dice ¡Caramba, cuánto tiempo!, pero la verdad es que no se está contando uno por uno los años. Durante ese tiempo el aprendizaje ha sido inmenso. El deseo de estar es ese, que he aprendido mucho, que sigo aprendiendo y que quiero a cada uno de los miembros de mi orquesta como si fueran mi familia”, dijo el concertino de la Sinfónica Simón Bolívar, Ramón Román.

Junto a todos sus compañeros celebra el nacimiento de la agrupación que hizo posible iniciar el programa educativo del Maestro José Antonio Abreu, y mira con alegría el tiempo transcurrido desde ese 5 de julio de 1978. Destaca que la orquesta ha permanecido junta por tanto tiempo gracias al legado que dejó el Maestro José Antonio Abreu. “Sentimos un compromiso porque el Maestro Abreu sembró en nosotros la importancia de la formación hacia abajo, lo que eso representa para que esta pirámide siga teniendo una base todo los días más grande y con una mejor formación, transmitir un poco de toda la experiencia de tantos años”.

Desde su perspectiva como fundador, el trabajo que se ha hecho en estas cuatro décadas ha sido un ejemplo. “Se ha convertido en una meta de estos muchachos llegar a tocar dentro de esa orquesta, que por sus conciertos y sus giras, yo diría, que se ha convertido en una agrupación legendaria”.

Comienzos difíciles.- Ramón Román, quien se inició en la SSB a los 16 años, recuerda que los comienzos de La Pionera como se le conoce dentro de El Sistema fueron muy difíciles. “Esta orquesta comenzó ensayando en estacionamientos, en galpones. Muchos de nosotros que somos del interior del país pasamos por las dificultades que significa alejarse de la familia. Pero el Maestro Abreu supo sembrar en nosotros ese sentimiento de pertenencia que nos mantiene aquí”.
Señala que es placentero ver cómo ellos, los más antiguos, han logrado transmitir a la siguiente generación ese sentimiento. “Hoy sus aspiraciones son llegar a esta orquesta, no agarrar otro camino o fundar una orquesta nueva”.

Celebra la calidad que han alcanzado los jóvenes músicos. “El nivel que nosotros teníamos cuando comencé no tiene nada que ver con el nivel que tiene un muchacho de 16 que hoy entra a las orquestas. Nos superan en conocimientos adquiridos, por lo menos unas tres veces, eso es satisfactorio y lo que queremos es que la orquesta sobrepase los cien años y que ellos vayan sintiendo durante el pasar de los años la misma responsabilidad que sentimos con El Sistema”.

Labor formadora.- Advierte que si bien se han formado otras orquestas profesionales dentro de El Sistema a lo largo de los años, los jóvenes siempre han participado con entusiasmo a la hora de abrirse la convocatoria a las audiciones de la SSB. “Eso nos hace ver a nosotros que la labor que hemos hecho ha sido buena, que ha sido importante. Queremos seguir haciéndola y seguir siendo ese ejemplo”.
Afirma que como maestros han inculcado en cada uno de los nuevos integrantes la semilla de la labor docente. “Todos los días le recalcamos a los muchachos nuevos que entran en la orquesta que ellos tiene que seguir esa labor, esa función docente para que ellos transmitan a su vez lo que nosotros le hemos enseñado a una nueva generación”.

Uno de nuestros mejores amigos.- Román recuerda que fueron ellos, los primeros integrantes de la Sinfónica Simón Bolívar, quienes comenzaron a llamar Maestro a José Antonio Abreu. Sin embargo, recalca que fue mucho más. “Para nosotros el Maestro fue mucho más que eso. Fue uno de nuestros mejores amigos, fue un familiar cercano. Estuvo preocupado en todo momento por nuestra formación integral, no nada más como músicos. También nos hizo ver que era el país, qué era lo que necesitaba y cuál podría ser nuestra participación dentro de todo este proceso educativo y formativo en el área cultural”.

Recuerda que su relación particular con el Maestro Abreu fue muy cercana. “Algunas veces a lo mejor no compartimos las mismas ideas, pero nos respetabamos a un punto que pudiera llamar sublime. Él respetaba mi manera de pensar, yo por supuesto respetaba la suya y creo que eso es lo que ha hecho grande a El Sistema”.

Analiza históricamente su transitar por la orquesta y señala: “quienes tuvieron la oportunidad de vivir los primeros 13 años de la SSB pudimos aprender de primera mano el sentido de compromiso del Maestro Abreu, quien fue, y seguirá siendo para nosotros, un hombre único; de ejemplo, en su vida, en su formación, en su dedicación a lo que fue El Sistema y quisiéramos continuar esa labor que él nos enseñó”.

El primer concierto. – “El concierto inaugural fue un momento icónico. Era un evento de Estado, fue el 5 de julio de 1978. Recuerdo claramente que interpretamos la Cuarta Sinfonía de Tchaikovsky y el Maestro antes de entrar estaba un poco nervioso. Veníamos de trabajar 3 años; él convenciéndonos de que eso iba a pasar, nosotros confiando que eso iba a pasar y ese era el Día. Fue un concierto súper exitoso”. Igualmente, la celebración de los 30 años de la SSB tiene un lugar especial en su memoria, ya que tuvo la oportunidad después de mucho tiempo de ser dirigido nuevamente por el Maestro Abreu.

“Gustavo Dudamel dirigía el concierto y entre los aplausos finales yo fui a buscar al Maestro. Él pensó que era para compartir con nosotros en el escenario y le quité la batuta a Gustavo y se la di. Él me dijo ¿Cómo me haces esto?”. Emocionado asegura que El Maestro Abreu dirigió el último movimiento de la sinfonía como si hubiesen sido los primeros diez años de la SSB. “Eso es como montar bicicleta, eso no se olvida”.

Honrar la labor de los maestros de la SSB es el mayor orgullo del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, cuyo órgano rector es la Fundación Musical Simón Bolívar, adscrita al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.