José Delgado quiere compartir sus aprendizajes con El Sistema

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

 

Andreína Gómez / Prensa FundaMusical BolÍvar
José Delgado es uno de los rostros de la música tradicional venezolana con vocación independiente y vinculado con los intérpretes, agrupaciones y maestros más reconocidos de nuestro folclor. Su actuación como invitado en el concierto con motivo del 42 Aniversario de El Sistema junto a la agrupación Los Sinvergüenzas le abrió las puertas para un nuevo paso en su carrera, la enseñanza

A ritmo de golpe tuyero, la historia de Prometeo -el titán griego que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los mortales- se dejó colar entre la audiencia que acompañó al grupo Los Sinvergüenzas en el concierto ofrecido, el pasado mes de febrero, en el Centro Nacional de Acción Social por la Música (La Sede), como parte de la programación del 42 Aniversario del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. El responsable de esta osadía artística fue José Delgado, un joven cantautor venezolano enfocado en mostrar la riqueza y las múltiples posibilidades creativas que ofrece la fusión dentro de nuestra música tradicional y folclórica.

En esta presentación, el intérprete del tema Liberen a Prometeo no solo mostró su versatilidad creativa sino que dio cuenta de su madurez artística, lograda en poco más de tres décadas de aprendizaje autodidacta, aunque se ha codeado con las más renombradas figuras, maestros y cultores de las tradiciones musicales de nuestra tierra. No llega a los 40 años pero lleva acumulada la experiencia de parte de su vida dedicada a interpretar, componer, grabar y cantar la música venezolana. Aunque, hasta hace poco creía que no tenía nada que enseñar, pues su aprendizaje en la música lo hizo prácticamente en solitario, desde muy niño, entendió que en todos estos años de carrera ha adquirido muchos conocimientos que vale la pena compartir.

“La música venezolana no es una cosa de viejos y tampoco está vencida como algunos nos quieren vender. Nuestra música siempre estará vigente, no necesita etiquetas para ser reconocida. El folclor no puede ser ni viejo ni nuevo. Es una manifestación que está en constante transformación. Concibo seguir mi carrera a través de ese encuentro formativo en el que tengo mucho que aportar. Y ahora digo, si tengo la suerte de trabajar con El Sistema, pues cuenten conmigo para lo que sea”.

Con esta oferta selló un encuentro más íntimo para conocer su historia, marcada por una tradición familiar que le sembró amor, pasión y mucha dedicación a su oficio. “Para mí, la mejor música es la que le oí tocar a mi papá. Sus interpretaciones de los temas más emblemáticos de nuestra música son los que tengo grabados en mi memoria. Pero también tengo mucho que agradecer a mi primer maestro, Luis Escalante. Con él comencé la técnica y también hice mis primeras grabaciones, que aunque caseras y muy rudimentarias me motivaron a mejorar para siempre ser tomado en cuenta: ¡Estoy grabando con mi maestro! Eso me marcó definitivamente”.

En solitario pero nunca solo     

Los inicios de José Delgado, compositor, arreglista y cantante, no son muy distintos a los muchos de los niños y jóvenes que integran El Sistema. En la casa de sus padres siempre sonaba un cuatro. No faltaban las reuniones para celebrar fechas especiales o simplemente compartir con las visitas. Así transcurrió su infancia en la parroquia Coche y así prosiguió su adolescencia entre San Antonio de Los Altos y la ciudad de Los Teques.

Cuando tenía 9 años, sus padres lo inscribieron en clases de cuatro, como parte de una rutina para complementar su educación formal, pero más pronto de lo esperado, este músico vislumbró su horizonte. “La música se convirtió en el centro de mi vida, comencé a escribir letras y a conectarme con mis sentimientos, y después a conectarme con los otros, y más si son parte de este oficio también”.

Su elección lo convirtió en un joven diferente a los de su generación y la mudanza hacia los Altos Mirandinos le impuso la necesidad de seguir su aprendizaje del cuatro, la guitarra y la mandolina de forma autodidacta. “Ya no era posible ir a la casa del maestro para seguir las lecciones”. Asegura que comenzó a descubrir ritmos y géneros que le ayudaron para acompañarse, y de esa forma se hizo un adolescente un poco solitario.

“Ahora entiendo que ese era el camino del cantautor, el que va con sus instrumentos solo, que no necesita a otros para que le acompañen hasta que un tema está realmente listo para ser compartido”. Paradójicamente comenzó a conocer a muchas personas en las fiestas, toques, conciertos, festivales y parrandas a las que era invitado. Allí comenzó a relacionarse con grandes músicos como Cheo Hurtado, Otilio Galíndez y “El Pollo” Brito, entre muchos otros.

Para José Delgado la educación escolar y la formación musical estuvieron en diálogo permanente durante las etapas de su niñez, adolescencia y adultez. “Aunque siempre estaba solo, no me sentía así. Recuerdo las tardes en que mis amiguitos estaban en la cuadra jugando y yo los veía desde la ventana de mi casa, donde seguía de manera disciplinada mis lecciones de mandolina. A veces salía con el cuatro y tocaba para ellos, pero otras veces estaba fajado aprendiendo acordes. Nada de esto me generó un conflicto. Yo poco a poco fui definiéndome y siempre fue divertido hacer música en paralelo”.

Su camino se terminó de dibujar experimentando ritmos, géneros y formatos. “Me dije: a mí me gusta esto. Es lo que quiero hacer. La música te permite soltar la rabia y enamorar. Da para todo. La música me acompañó en mi tránsito por el liceo y también en la universidad. Y en ese tránsito seguí buscando mi camino, lo que quería decir. He sido parte de muchos grupos serios e improvisados, formé parte de las parrandas navideñas, en los grupos de gaitas, pero siempre con el norte de aprender y hacer mío todo lo que fui aprendiendo. Tuve mi época de roquero, pero siempre la música venezolana estuvo ahí vibrando en mis composiciones. Hicimos mezclas y fusiones, y poco a poco de lo catastrófico fueron saliendo piezas con arreglos más profesionales”.

Un copión original

Para este cantautor resulta difícil etiquetar su creación. Su voz canta sus composiciones pero igual puede hacer música sin letra, integrando un dixieland, funk, un son caribeño con un golpe tuyero. Lo cierto es que su actuación no pasa inadvertida. Aunque no se lo proponga, destaca por su versatilidad y su facilidad para conectarse con la audiencia.

Las producciones discográficas de José Delgado, seis hasta ahora, ofrecen un acercamiento a la diversidad sonora en la que se mueve. “Muchas veces me han pedido que clasifique mi música dentro de un género, sobre todo antes de la producción de un disco, y yo me pregunto, ¿cómo me van pedirle eso a un venezolano que es capaz de recorrer un trayecto desde Coche hasta Petare, atravesando todo un mapa sonoro y asimilarlo en todas las expresiones de su vida? Pero no crean que soy muy original, más bien digo que soy un copión. Trato de tocar lo que escucho fielmente y entonces cuando ya lo tengo mordido, es cuando se activan las otras chispitas y le voy metiendo un poco de todo. Ahí vienen las letras y me propongo darle otro giro, no tanto para que suene bien, sino para que suene de verdad”.

Para José Delgado la música es como un rompecabezas que aún sigue tomando forma. “Cuando era pequeño me vendieron la idea de que ese rompecabezas estaba muy completo, pero a medida que avanzo me doy cuenta de que le faltan muchas piezas. En cada una de esas piezas he dejado mi acercamiento a cada canción. Sin ningún tipo de resentimiento ni petulancia, creo que como venezolanos tenemos que ofrecer eso. Vivimos en un país multicultural, donde todo está mezclado. Yo respondo a eso. Soy el resultado de esas mezcolanzas y me siento profundamente orgulloso. Simplemente es eso lo que quiero ofrecer”.