En Mucuchíes también se cosecha música

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

El Núcleo de Mucuchíes, creado en 2006 en este pueblo del páramo merideño, tiene una matrícula de 800 chicos que se forman en los programas sinfónico–coral y de educación especial, atendidos por 25 profesores y cuatro instructores. En los próximos meses comenzarán con el Programa Alma Llanera

La profesora Roraima Carreño nunca olvidará aquel abrazo. Flautista y directora del Núcleo Mucuchíes del estado Mérida desde 2007, recibió ese abrazo de la mamá de uno de los 800 niños, que reciben clases a 3000 metros sobre el nivel del mar, como un gesto de agradecimiento eterno. “Luego de que me abrazó fuerte, me dijo: ‘Mi hijo, que se la pasaba tirando piedras y bebiendo, desde que está en El Sistema va bien en la escuela, arregla su habitación, y ayer, por primera vez, me ayudó a fregar los platos’. Esto ha sido una revolución espiritual y mística”, cuenta la profesora y directora, quien fue formada dentro de El Sistema Trujillo por el maestro Gregory Carreño.

Los cambios que ha experimentado la comunidad desde la fundación de El Sistema en Mucuchíes, en 2006, ha sido innegable. “Cuando una abuela, que come chimó, ve tocar a su nieto en concierto, es probable que sea la primera vez que lo abrace. Cuando un papá apoya que su hijo, además de trabajar con la cosecha, también sea músico, te das cuenta que El Sistema está cambiando vidas (…) Esta comunidad no es muy comunicativa, pero hemos venido calentado a los pobladores con la chispa que nos ha sembrado a todos el maestro José Antonio Abreu”.

En Mucuchíes, una población netamente agrícola, y cuyos espacios de esparcimiento son pocos, la llegada de El Sistema se convirtió en un boom cultural. Así lo asegura Pedro Castillo, coordinador del núcleo desde 2006: “Con El Sistema se han reforzado los valores que se inculcan en las casas y en las escuelas. Hacemos también un trabajo preventivo, porque a pesar de que somos un pueblo no escapamos de los vicios”, asegura Castillo.

Eric Sebastián Espinoza Ramírez es el segundo concertino de la Orquesta Sinfónica Infantil de Páramo del Núcleo Mucuchíes. Tiene 11 años, y desde los 3 años y medio forma parte de El Sistema. Se inició en el Programa de Iniciación Musical y a los 6 comenzó a estudiar violín. “Aquí comparto con mis amigos, expresamos nuestros emociones a través de la música, tenemos la oportunidad de conocer a distintas personas cuando vamos a tocar. A mis amigos de la escuela les gusta mucho cuando llevo el violín a la clase de música”, expresa el niño, cuyo hermano de 8 años también pertenece a la orquesta.

“A pesar de que la temperatura afecta la afinación de los instrumentos, los niños buscan destacar en la interpretación. El Sistema se está renovando permanentemente, y siempre hay una solución para todo. Aquí hacemos música con todo lo que pueda sonar. El maestro José Antonio Abreu es quien nos impulsa a todos”, apunta la profesora Roraima Carreño, quien además creó el Núcleo de Tovar, también perteneciente al Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, cuyo ente rector es la Fundación Musical Simón Bolívar, adscrita al Ministerio del Poder Popular para el Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.