El X Festival Internacional de Percusión de Los Llanos brindó capacitación a 120 profesores de todo el país

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

El décimo Festival Internacional de Percusión de Los Llanos se convirtió, durante nueve días, en el alma cultural de Guanare, estado Portuguesa. Además de los nueve conciertos en los que participaron 500 niños y jóvenes, el festival ofreció a 120 profesores de El Sistema la oportunidad de obtener más conocimientos para promover la educación y expansión del estudio de la percusión en Venezuela. Todo esto a través de las enseñanzas de los profesores de la Escuela Latinoamericana de Percusión y del maestro Roger Carlsson, percusionista principal de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo

Durante nueve días, la ciudad de Guanare se convirtió en la capital de la percusión en Venezuela. En ella se llevó a cabo la décima edición del Festival Internacional de Percusión de los Llanos, en la que 500 niños y jóvenes músicos de todas las regiones del país unieron sus baquetas. En esta oportunidad, el objetivo no fue sólo mostrar, desarrollar y afianzar el talento de los músicos, sino que este año se ofreció a 120 jóvenes profesores del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela un taller intensivo de capacitación docente. El objetivo: ampliar sus conocimientos para promover la enseñanza, multiplicar los conocimientos impartidos y lograr la unificación de criterios en la técnica de los instrumentos de percusión en todos los núcleos de El Sistema en el país.

Las actividades pedagógicas comenzaban desde muy temprano. A partir de las 8:00 am, en los 8 salones de la sede del Núcleo Guanare, ubicado frente a la Plaza Bolívar de esa ciudad, más de un centenar de percusionistas, instructores en el interior del país, se reunían simultáneamente para recibir clases con los profesores de la Escuela Latinoamericana de Percusión y con el maestro Roger Carlsson, percusionista principal de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo.

La resonancia de los vibráfonos, la magia tímbrica del xilófono y los profundos sonidos de las marimbas, en conjunto con otros instrumentos, se propagaban por todo el lugar. Cada grupo recibía las distintas clases que le correspondía. Esperaban ansiosos cada instrucción. Después de cada actividad proseguía otra, casi de inmediato.

La alegría de los participantes desbordaba de sus ojos. La atención en las clases no cesaba. Cada alumno veía y escuchaba con atención y admiración. Hacían todo lo posible para cumplir con las instrucciones. Se sentía el profesionalismo con el que asumían sus partes. Desde los más jóvenes hasta los más adultos entregaban el todo por el todo.

“En el festival contamos con la participación de figuras importantes como el maestro Carlsson quien motivó a los muchachos a ser cada vez mejores, y esa era la intención. Él ha demostrado un alto nivel de altruismo y compromiso con la percusión venezolana al impartir clases sin obtener ningún beneficio, más que el de enseñar. Este año, también para incentivar a los niños y jóvenes, se impartió clases de todos los instrumentos de percusión; tanto de los principales: el tímpani, los teclados, el redoblante y los vibráfonos; como los de percusión menor: el triángulo, la pandereta, la castañuela entre otros instrumentos que no se ven en las cátedras pero que decidimos incluirlos para hacer un trabajo más integral”, afirmó Acuarius Zambrano coordinador y director del festival.
No sólo los alumnos entregaron el todo por el todo. Los profesores también dieron lo mejor de sí. Siempre en la búsqueda de más, decidieron sumar, en esta edición, otros talleres y clases de capacitación para la formación integral de los músicos, entre ellos, un taller de dirección orquestal, dictada por Holger Barón, profesor del El Sistema Lara; clases de Percusión Urbana, con Julio Becerra, profesor de metodología para la enseñanza de la música y profesor de percusión. Y además, como muestra del compromiso con el bienestar de los aprendices, incluyeron un taller de meditación dirigido por la profesora Gabriela González “con el fin de ayudarlos a liberar tensiones para que el pulso sea más estable”, agregó Jesús Pérez, profesor del festival.

“La expansión de la percusión en Venezuela y la formación de percusionistas integrales son los principales objetivos que persigue la Academia Latinoamericana de Percusión y, por ende, el festival. Por ello, incluimos en las actividades otras formas de hacer música, además de los ensambles de percusión clásica. Queremos garantizar a los estudiantes todos los conocimientos y procesos de aprendizaje necesarios para alcanzar altos niveles en la ejecución de los instrumentos. Nuestra misión es formar percusionistas que dominen todos los géneros posibles”, agregó Zambrano quien también es percusionista de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

La velada musical más esperada
Por las noches, el festival cambiaba su faceta pedagógica y abría paso a la magia de los conciertos. Los 26 ensambles invitados este año, pertenecientes a los Núcleos de Caracas, Acarigua – Araure, Guanare, Cantaura, Cumaná, Puerta La Cruz, San Juan de Colón, La Grita, San Cristóbal, Barquisimeto, Yaracuy, Mérida, Nueva Esparta, Bolívar, Apure y Zulia se presentaron, uno a la vez, en el transcurso de la semana. Cada uno integrados por niños y jóvenes percusionistas de El Sistema, que ofrecieron nuevas propuestas musicales coloridas, llenas de alegría, risas, y movimientos.

Además, a las presentaciones también se unieron la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar, en la inauguración el día jueves 12; Alfredo Naranjo y Nene Quintero, el domingo 15; Freddy Adrián New Quintet, el martes 17; el cuatrista venezolano Jorge Glem, el miércoles 18; la Orquesta Latinocaribeña Simón Bolívar, el jueves 19. Algunas de estas agrupaciones hicieron disfrutar y hasta bailar al público por más de una hora.

En esta ocasión, la clausura del FIPLlanos tuvo un toque especial. Y es que fueron los profesores de percusión del interior del país, quienes unidos por primera vez en un ensamble, regalaron un concierto lleno de emociones y a la vez demostraron el alto nivel alcanzado al interpretar entre otras obras, el arreglo de Matías Azpúrua de la Suite del Cascanueces, dirigidos por el maestro Carlsson, Jesús Pérez, y Ramón Granda, percusionistas de la OSSBV. El escenario fue en el Vicerrectorado de la Universidad Experimental de Los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez), el mismo lugar en el que se fundó el primer liceo de Venezuela, el Colegio San Luis Gonzaga.

Los talleres de capacitación docente y los conciertos presentados en las 10 ediciones del Festival Internacional de Percusión de Los Llanos forma parte del trabajo pedagógico, musical y social que, desde hace 40 años, el maestro José Antonio Abreu ha implementado en los 24 estados venezolanos y más de 50 países a través del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, cuyo órgano rector es la Fundación Musical Simón Bolívar, adscrita al Ministerio para el Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.