Programa Académico Penitenciario

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

“La música transforma, sublima y desarrolla el espíritu del hombre pues su práctica en conjunto conlleva consciente e inconscientemente los valores que hacen viable la vida en sociedad.”
José Antonio Abreu

Programa Académico Penitenciario

El Programa Académico Penitenciario (PAP) fue creado en 2007 con el propósito de minimizar los niveles de violencia dentro de las cárceles y facilitar el proceso de reinserción social de hombres y mujeres privados de libertad. Con la implementación de este programa nació la Red Penitenciaria de Orquestas y Coros.Este programa es ejecutado conjuntamente por la Fundación Musical Simón Bolívar y el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario y comenzó con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

El programa se encuentra establecido en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), en el Centro Penitenciario de la Región Andina, Centro Penitenciario de Occidente Santa Ana, Centro Penitenciario de Carabobo (Mínima de Tocuyito), Comunidad Penitenciaria de Coro, Centro Penitenciario de la Región Insular, Internado Judicial de Barinas y en el Anexo Femenino de Tocuyito. La meta es que al menos un 10% de la población penitenciaria reciba educación musical a través del programa.

La Red Penitenciaria de Orquestas y Coros ha beneficiado desde sus inicios a más de 7.900 internos. A través del PAP se han impartido cerca de 270.000 horas de instrucción académica y se han realizado más de 700 presentaciones, recitales, conciertos didácticos, muestras y exhibiciones internas y externas. Algunos de los beneficiarios, una vez fuera de los penales, continúan sus estudios de música.

“Todo esto ha sido muy bello (…) me volví disciplinada y dejé de decir groserías. En la orquesta que tenemos en el penal estamos tan ocupadas aprendiéndonos las piezas musicales que nos manda el profesor, que dejamos de ser violentas”. Heidy Seijas. Violinista. Reclusa del Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).

 

El programa

La estructura organizacional del Programa Penitenciario está conformada por la coordinación general, el personal administrativo, un cuerpo de 133 profesores y un equipo de análisis de impacto integrado por tres magíster en Modificación de Conducta y una metodóloga. Cada centro penitenciario donde se desarrolla el programa, cuenta con dos equipos de trabajo: el musical y el administrativo. El equipo de trabajo musical lo conforman el director musical, su asistente y un mínimo de 22 profesores de música, que han sido formados dentro de El Sistema. Por su parte, el componente administrativo está integrado por un coordinador, una secretaria y el personal de servicios generales, en estrecha colaboración con los trabajadores del penal.

Programa Académico Penitenciario

El Programa es incluyente y está abierto a toda la población penitenciaria. La única condición para poder participar es no tener antecedentes de agresión a funcionarios dentro del penal.

Mediante la enseñanza teórico-práctica diaria, los internos desarrollan sus niveles de concentración, aprenden a canalizar sus emociones, adquieren hábitos de estudio, de disciplina y de trabajo en equipo, lo cual transforma sus pautas de comportamiento. Se logra una transformación integral en variables como la responsabilidad, disciplina, respeto, motivación, autoestima, emociones, pertenencia, compromiso, comunicación y solidaridad.

Siguiendo los lineamientos del Código Orgánico Procesal Penal, la participación del interno en este programa podrá ser tomado en cuenta para la redención de su pena. Otros beneficios que reciben los internos son: consultas odontológicas, consultas ginecológicas (en los anexos femeninos) y un pequeño incentivo económico.

Para la implementación del PAP en determinado centro penitenciario, se toma en cuenta su estructura individual, su mecanismo de seguridad y la existencia de espacios acordes para impartir las clases.

Asimismo, de acuerdo a sus características propias, en cada centro se conforman diferentes agrupaciones: orquesta sinfónica, ensamble de vientos, ensamble de cuerdas, estudiantinas y coros, que interpretan un amplio repertorio de música académica y del acervo popular venezolano.

En cada espacio donde el programa ha sido implementado se realizan múltiples presentaciones entre recitales, conciertos, exhibiciones técnicas y conciertos didácticos para la población penal y sus familiares. Igualmente se han hecho presentaciones extramuros en diferentes salas de conciertos del país.

Las presentaciones más importantes han logrado reunir en una sola orquesta a cerca de 300 internos pertenecientes a los distintos núcleos del PAP, teniendo como escenario al prestigioso Teatro Teresa Carreño.

Visualice la galería de imágenes del programa aquí.

Correo electrónico de contacto: programa.penitenciario@fundamusical.org.ve

Centros penitenciarios

      • Centro Penitenciario de la Región Andina, edo. Mérida
      • Instituto Nacional de Orientación Femenina -INOF-, edo. Miranda
      • Centro Penitenciario de Occidente Santa Ana, edo. Táchira
      • Centro Penitenciario de Carabobo -Mínima de Tocuyito-, edo. Carabobo
      • Comunidad Penitenciaria de Coro, edo. Falcón
      • Centro Penitenciario de la Región Insular -San Antonio, edo. Nueva Esparta
      • Internado Judicial de Barinas, edo. Barinas
      • Anexo Femenino de Tocuyito, edo. Carabobo

Reinserción salvadora

Extractos de la entrevista realizada en el año 2010 a Kleiberth Lenin Mora, coordinador general del PAP y de la Red de Orquestas y Coros Penitenciarios, realizada por Chefi Borzacchini para el libro Venezuela en el cielo de los escenarios (Fundación Bancaribe, 2010).

¿En qué consiste el Programa Académico Penitenciario (PAP) y cuáles son los valores fundamentales que crea en los reclusos?
El PAP es un instrumento de reinserción social, concebido para hombres y mujeres que se encuentran privados de libertad y que, a través de la música, logran transformar sus vidas. Me dediqué a recorrer todas las cárceles de Venezuela y entrevisté a más de quinientos internos, lo cual me permitió conocer sus realidades y necesidades espirituales. Desde el inicio del mismo, sabíamos que el norte era elevar su autoestima, dignificarlos, reconstruirlos como individuos, con la finalidad de prepararlos para su reinserción en la sociedad, una vez cumplido su proceso de privación de libertad. En las orquestas desarrollan niveles de concentración, potencian el acercamiento con la familia, obtienen disciplina, hábitos de estudios y cambian su percepción del mundo y sus pautas de comportamiento. Además, regresa a ellos la alegría.

¿Cómo se eligieron los centros penitenciarios donde se instalaron los conservatorios musicales?
El propósito del PAP es hacer una réplica del Sistema de Orquestas y Coros dentro de las cárceles. Primero, realizamos estudios sociológicos de la estructura individual de cada cárcel, ya que una no se parece a la otra; por ejemplo, la idiosincrasia de Los Andes no es la misma que la de los pueblos de la costa. Segundo, se hacen los estudios de mecanismos de seguridad dentro de las cárceles. Tercero, buscamos los espacios acordes para impartir las clases y tener allí un personal permanente. Cuarto, trabajamos con un personal y unos profesores que han sido formados dentro de El Sistema, con perfiles que sirvan de modelo para sus alumnos, porque los privados de libertad siempre van a idealizar a sus profesores, y para ello contamos con un equipo de especialistas en modificación de conducta, el cual hace un monitoreo semanal de cada cárcel.

¿Cuál es la estructura del conservatorio dentro de una cárcel y cómo hacen para el reclutamiento de los alumnos que recibirán clases de música?
Cada centro penitenciario que desarrolla el programa cuenta con un equipo de profesionales y colaboradores: un coordinador, una secretaria, un director (que es músico formado dentro de El Sistema y que vive en la región) y un cuerpo de profesores de música, cuya cantidad dependerá de cada plantel; tenemos como mínimo una plantilla de veintidós profesores por cada centro penitenciario. Al comienzo, tuvimos que realizar un proceso de seducción para cautivar a los reclusos. Ellos tenían la falsa creencia de que la música clásica es trágica, que les traería más tristeza a su mundo. Por eso no sólo aprenden a tocar música académica, sino piezas de nuestra música popular. Poco a poco, la música los va cautivando y la aceptación de ellos es cada vez más notoria. Con orgullo, podemos decir que los niveles de deserción son muy bajos; los participantes, después de los dos meses de clases de música, por lo general no se retiran hasta que salen en libertad.

¿Se les exigió a los reclusos algún requisito especial para formar parte de la Red de Orquestas y Coros Penitenciarios?
Para la formación de las agrupaciones, en cada recinto, se realizó una convocatoria y se aceptaron a todos los que acudieron. La única condición era no tener antecedentes de agresión a funcionarios dentro del penal. Los internos fueron entrevistados para conocer su temperamento, carácter y morfología y, basados en esta información, se decidió qué instrumento se les asignaría. La mayoría jamás había visto de cerca un instrumento musical, pero tres meses más tarde ya tocaban el Himno Nacional y otras piezas de cierta complejidad. El promedio de estudios de música de cada uno de ellos es de cuatro a seis horas diarias, pueden estudiar todo el día, si así lo prefieren, y el instrumento es de uso exclusivo para cada interno; hay clases colectivas e individuales, talleres, ensayos, y también coros. Las inscripciones son permanentes y a los participantes se les exige ir limpios a clases, usar un vocabulario adecuado, respetar a sus compañeros, no poseer armas y, por supuesto, cuidar el instrumento que les ha sido asignado.