Pedro Carrero

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

Él es Pedro Carrero (@trombcar), tiene 34 años y toca trombón. “Soy de San Cristóbal, pero comencé a tocar trombón a los 7 años, en casa de mi tío Miguel Sánchez durante unas vacaciones fuera de mi ciudad, por influencia de mi tío y mis primos. Claro, todo fue como un juego, pero cuando regresé a mi casa de esas vacaciones, comencé a estudiar el instrumento con mi tío Pablo Murillo. En mi familia hay más de 17 trombonistas, además de trompetistas, cornistas, flautistas y bombardinistas”, narró. “Desde que tenía 12 años venía 4 o 5 veces a Caracas a tocar, a ver clases, hasta que me mudé faltando poco para cumplir 18 años. Mi representante era el maestro Abreu.

Luego en el 2003, se forma la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y estoy en ésta orquesta desde su fundación”, me contó Pedro. “Con esta orquesta comencé a hacer giras internacionales, y en esto conocí a Karl Schagerl, fabricante de instrumentos. Karl comenzó a pedirme que probara sus instrumentos y le diera mi opinión, hasta que decidimos que íbamos a hacer el trombón Pedro Carrero, el cual tiene tiempo desarrollándose pero está listo el prototipo final, éste que tengo aquí”, mostró con orgullo. “La música me ha dado mi vida, no tengo más enseñanzas sino las que me ha dado la música. La formación como persona, individuo, profesional, ser humano, la hizo la música. Siempre fue y sigue siendo mi mejor escuela. Respeto, valores, responsabilidad, son cosas que te las enseñan en tu casa, pero resulta que toda mi familia es parte del mundo de la música, así que para mi la música es la que me ha enseñado todo”, afirmó. “En mi caso, la orquesta es algo especial. Yo crecí con mis compañeros de orquesta, toda la etapa de la niñez, pubertad, adolescencia hasta ahora que ya somos adultos. Desde esas experiencias de amor de niños de ‘¿por qué no me miró?’ o ‘¿por qué no me agarró la mano?’, todas esas cosas yo las viví con las personas con las que aún toco. Además, cuando me enfermaba, era la doctora de El Sistema la que me curaba, y era el Maestro Abreu el que me regañaba, así que yo considero a la gente de la orquesta y El Sistema como mi familia”, concluyó emocionado.

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