Marilyn Viloria

Publicado por Prensa FundaMusical Bolívar.

Ella es Marilyn Viloria, tiene 24 años, y es contralto. “Cuando llegué al núcleo de Los Teques, que forma parte de El Sistema, me pidieron que cantara Los Pollitos, me puse a llorar histérica mientras gritaba ‘¡no quiero, no quiero!´, así que no pude ingresar en ese momento, sino que comencé años después”, comenzó Marilyn a contarme su historia.

“Había un señor en Los Teques que tenía un proyecto de hacer orquestas en las escuelas, él llegó a mi escuela para armar una orquesta de cuerdas y cuando me vio, me dijo: ‘Tu tienes cara de violista’, y yo le dije ‘¿Qué? ¿Qué es eso?’, ahí me explicó, me gustó mucho, y comencé a tocar en esa orquesta, hasta que me cambié junto a mi compañera Paola Otero al núcleo de la Fundación del Niño de Los Teques y luego pasé a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Los Teques por iniciativa de mi profesor”, explicó Marilyn. “Cuando yo estaba en el colegio, mis compañeros se burlaban de mi voz, porque la tenía como un niño, entonces los profesores del coro comenzaron a decirme que yo podía estudiar canto. Después cuando estudiaba educación musical tenía unos compañeros que estaban en el coro, y yo les conté que me habían dicho que yo podía estudiar canto, y ellos me presentaron a la maestra Margot Parés-Reyna, ahí comencé a estudiar canto con ella”, continuó Marilyn. “Trabajo, esfuerzo, disciplina. Eso me ha enseñado la música. ¿Sabes qué? Uno para hacer esto tiene que amarlo mucho, porque uno pierde salidas al cine, fines de semana, uno no sabe lo que es la playa, tu frase más común se vuelve ‘no puedo, tengo ensayo’, pero no lo dices con fastidio, porque es algo que te llena mucho, me explicó Marilyn. “Con la orquesta y el coro aprendí a trabajar en equipo. También aprendes a querer a cada integrante de ese equipo. No solo a los que están tocando y cantando, para mí un atrilero es sagrado. Si ese señor no pone las sillas, atriles y partituras, el concierto no se hace. El público no se da cuenta de eso, pero uno sí entiende toda la maquinaria que funciona detrás de cada concierto”. El texto y la foto son de @carlosvargasovalle, uno de nuestros percusionistas, quien, inspirado en las Historias de un vecino, de Donaldo Barros, decidió hacer también las historias de un músico. Porque todos, todos, tienen algo que contar…

Marilyn Viloria - contralto